sábado 8 de octubre de 2011

Reflexiones a partir de la cogida a Juan José Padilla

Ardua tarea el escribir hoy sobre toros; cada vez que presiono una de las teclas que tengo delante me viene a la memoria la espeluznante cornada sufrida ayer por diestro jerezano Juan José Padilla. Afortunadamente, el ciclón no ha remitido para siempre, solamente ha amainado. Desde este humilde blog, mi más sincero ánimo para su pronta recuperación.

Momentos así hacen llegar a la Fiesta al nivel de lo incompresible; es una desgracia, un cruento episodio como éste, precisamente lo que hace que llegue a su momento más sublime. Quizá sea que esta instantánea, esta terrible imagen, nos recuerda a todos sin excepción nuestro momento final en este paso por la vida, ese momento que no solo no deseamos llegue nunca, sino del que jamás queremos hablar.

Recuerdo en estos momentos una cita del Maestro Esplá. Su filosofía, construida desde su amor a la tauromaquia, creo que nos debe iluminar todos los aficionados. Palabras duras, pero muy ciertas, las del alicantino. Al fin y al cabo, el espanto que sentimos al ver las espeluznantes imágenes de la cogida es el que tenemos por nuestra propia muerte.

"Estamos en una sociedad que le ha dado la espalda a la muerte, que la maquilla, como cuando uno va a ver a su amigo a un tanatorio, lo hace a través de un cristal y maquillado; donde no se nos cae la cuchara cuando vemos en la pantalla cómo matan a los niños mientras comemos. Por eso nos increpan, porque somos capaces de presentar el drama de la vida y la muerte sin maquillarlo antes."

(Luis Francisco Esplá - 2009) 

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domingo 25 de septiembre de 2011

Por qué los animalistas son solo antitaurinos?

A nadie se le escapa, si se para a pensar un leve momento, que los animales de las granjas destinados a producción alimentaria para consumo humano sufren infinitamente más, pues lo hacen durante toda su triste existencia, que un toro durante el cuarto de hora o veinte minutos que pueda durar su lidia. Sin embargo, he aquí la paradoja, que los autoproclamados defensores de los animales centran su atención en la defensa de este último dejando a un lado el sufrimiento de los primeros.

Sin embargo, la razón de esta sorprendente predilección es bien sencilla: ningún medio de comunicación se sentiría atraído ante una noticia en la que los animalistas expresaran su repulsa frente a una granja. Es posible que, en principio, tampoco lo estuviera por cubrir tal manifestación frente a una plaza de toros, pero estos supuestos defensores de los animales saben que los festejos taurinos cuentan de por sí con cobertura mediática, de la que se aprovechan. Así que a la pregunta planteada le corresponde esta respuesta: la defensa de los toros es una mera excusa para adquirir protagonismo mediático. El que los defensores de los animales sean solo antitaurinos no es más que una hipocresía de nuestro tiempo.

viernes 26 de agosto de 2011

Morante y Cacareo, cumbre en Bilbao

Queridos lectores, como ya sabéis Morante escribió una tarde para la historia del toreo el pasado 23 de Agosto en el coso de Vistalegre, Bilbao. Hubiera querido escribir antes sobre este tema pero, como ya sabéis, en este blog tienen más peso los pases y lances que las misma palabras que pudiera escribir su autor, a la postre yo.

Os voy a dejar con las imágenes de la faena completa que es diestro de Sevilla dibujara en el ferrujinoso albero bilbaíno al toro Cacareo, de la ganadería de Núñez del Cuvillo. He de deciros, antes de que deis al play, que no es una faena usual en el diestro el la Puebla, acostumbrado a dejarse penetrar por el duende, sino que, aun con gracejo, fue una labor eminentemente técnica a un toro que no estaba muy claro tras el cambio de tercio.

Poco a poco, a fuerza de sobarlo, el toro fue suavizando su descompuesta embestida, si bien bollante, para acabar humllando ante la muleta del sevillano quien, en el último tramo de la faena, pudo sacar la torería que atesora.

No hablo más, habla la muleta de Morante.



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martes 16 de agosto de 2011

Recuerdos del año 96. Enrique Ponce y Lironcito

Era un toro enorme; creo recordar que su peso era 572 Kg. Alto, muy alto de aguja, y con una impresionante cabeza rematada con unos retocados pitones que denotaban su encaste en Lisardo-Atanasio. La tarde había transcurrido por los derroteros del aburrimiento: Ortega Cano y Manolo Mejía, el diestro mejicano, habían pasado de puntillas ante la corrida de Valdefresno que, lejos de ser ideal, había ofrecido ciertas posibilidades de lucimiento en alguno de su toros.

Lironcito salió con pies y Enrique Ponce lo recibió con ramillete de emocionantes verónicas rematadas con tres espectaculares medias. Esto se ponía bien. La lidia del toro, gracias a su formidable cuadrilla, fue una lección de tauromaquia para el buen aficionado y le dejó en las mejores condiciones para el tercio de muleta. Sin embargo, Lironcito se había guardado un secreto, una cinta métrica con la que empezó a medir al diestro valenciano hasta el punto en el que se lo echó a los lomos. Sí, habíamos visto bien, Ponce cogido por un toro!!

De lo que aconteció después no tengo un recuerdo racional, tengo que admitirlo. Las fuertes embestidas de Lironcito, los poderosos pases de muleta de Ponce y los atronadores olés de la Plaza de las Ventas se sincronizaban de una manera tan exacta que conjugaron una de las mayores faenas de la historia. Prefiero que lo veáis, aunque no lleguéis a emocionaros como yo lo llegué a hacer; que lo disfrutéis. (Os dejo el vídeo, dividido en dos partes, de la lidia del toro)

1ª Parte



2ª Parte



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